Lola, tacones rotos, melena al viento

Con las primeras luces del alba y
la mirada perdida en el horizonte difuso,
arrastra por el asfalto
sus pies pequeños y doloridos.
Busca alivio tras la tiranía
a la que han sido sometidos,
tan sólo por llegar alto,
tan alto, como le está permitido
y contemplar cada noche
ese lujo prohibido:
Oropel, bisutería fina
al otro lado del río.
Ahora, cuando amanece,
todo se ha desvanecido;
le queda la boca amarga,
el cuerpo humillado y el corazón herido.
Luego, al llegar a casa,
en un ritual aprendido,
se aislará en su pequeño mundo
y soñará con una vida
distinta a la que ha tenido.
Se desprenderá de la máscara
que le esconde de su destino.
Dormirá algunas horas,
descansará su cuerpo,
recompondrá su alma
y volverá de nuevo al otro lado del río.
Lola, tacones nuevos, melena al viento,
otra noche para jugar a ganar
sabiendo que ha perdido.